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¿Se te ha dormido el pie? Echa la culpa a tus nervios

 Aunque se suele pensar que la causa está en la falta de riego sanguíneo, los verdaderos culpables de esta sensación de hormigueo son los nervios.
¿Quién no ha estado alguna vez a punto de caerse después de levantarse deprisa tras un largo rato sentado con las piernas cruzadas?
Las extremidades dormidas son una sensación más que habitual, que suele darse después de situaciones como ésta o en otros casos, como estar tumbados en la cama con algún retorcimiento en brazos o piernas o, por ejemplo, después de cargar sobre los dedos de las manos con las asas de bolsas muy pesadas.
 
Todos estos casos tienen como factor común una presión en alguna parte del cuerpo, que induce a pensar que la causa del entumecimiento puede ser una falta de riego sanguíneo. Sin embargo, aunque sí que es verdad que este caso puede darse, normalmente la verdadera razón es muy diferente.
Cosa de nervios
Los nervios son una serie de fibras que conectan el sistema nervioso con todos los órganos del cuerpo y, entre otras cosas, son indispensables en el correcto funcionamiento del sentido del tacto.
Sin embargo, estas fibras se comportan de un modo similar a como lo hace una manguera; por lo que es imposible la llegada de señales nerviosas al cerebro cuando se encuentran retorcidos, del mismo modo que pasa con la salida de agua cuando se pisa o se dobla una de estas gomas de riego.
Esto da lugar a una sensación de hormigueo o entumecimiento, conocida como parestesia, que será más o menos intensa dependiendo de la longitud del nervio que se haya pinzado.
Aunque a veces puede generar algo de dolor y volverse momentáneamente muy desagradable, suele ser un fenómeno totalmente reversible, que cesa en el momento que se deshace el retorcimiento, debido a una recuperación de la funcionalidad del nervio a la que se puede colaborar sacudiendo la extremidad en cuestión.
El problema viene cuando una persona se encuentra sedada o tiene problemas de movilidad, pues en ese caso no podrá volver a una postura cómoda para el nervio y podrían generarse lesiones permanentes.
 
 
Hormigueo en el dentista
Otra situación muy común en la que se da la parestesia es en intervenciones odontológicas en las que se hace necesaria la administración de anestesia local.
En estos casos es totalmente lógico que se sienta entumecida la zona en la que se inyectó esta sustancia, pero es muy común que también se dé un entumecimiento de otras zonas, como la lengua, la mejilla o incluso el párpado.
Esto puede deberse a varias causas, como el toque con la aguja de algún nervio circundante o pequeñas hemorragias que presionen la vaina con la que se encuentran recubiertas las fibras nerviosas.
Sea cual sea la causa, normalmente es un proceso reversible, que desaparece con el paso de un número muy variable de horas, aunque hasta ese momento suele causar bastante malestar e intranquilidad en la persona que lo sufre, especialmente cuando ocasiona problemas para hablar.

Azucena Martín 
www.elespanol.com